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sábado, 14 de mayo de 2011

La cosecha de mi café

Siempre me he declarado como amante y tal vez un adicto a los productos elaborados por el grano que en el mundo mueve mas de 70 millones de dólares anuales. Bebo de tres a cuatro tazas de café diarias y al parecer, esto ya esta cobrándole regalías a mi cuerpo. Me he vuelto tan dependiente que al parecer, debo mantener una cierta dosis de cafeína a mi organismo para pasar bien el día, de lo contrario, sufro de ansiedad, dolor de cabeza e incluso falta de fortaleza corporal. ¿Real o simplemente algo psicosomático?

Acabo de estar tomando una taza de café en el sillón de mi casa cuando vino a mi mente todo el trabajo que hay detrás de mi café, la cosecha y resto de procesos que se llevan a cabo para que yo en un supermercado compre mi bolsa de café (guatemalteco por supuesto)que dura mas o menos unas dos semanas.

De pronto se me ocurre que el cultivo de este grano que hasta tostado en su versión masticable me parece una delicia es como una buena canción. ¿tal vez al fin llego la hora y me estoy volviendo loco? ¿será que estoy demasiado apasionado con lo mío que en todos lados lo estoy viendo y comparando? Sea como sea, si llego esa idea a mi mente. En una simple taza blanca he visto mi trabajo como autor, productor e interprete de mis obras. Como desde algo tan pequeño como una idea (grano de café) pasado por un proceso de elaboración (cosecha, secado y pulido), los procesos de producción en mi pequeño estudio (tueste y torrefacción) hasta el momento de colocarlo en algún lugar para quien quiera consumir de mi creatividad tal y como lo harían con el resultado del cualquier café en el mundo.

Es curioso como existen tantos tipos de producción en la música  y son comparables con el proceso de tostado en el café. Estos van desde la música suave y ligera (un tueste rubio) hasta música pesada y difícil de digerir pero con un buen sabor al final como un grano en su tueste al mas puro estilo francés o sea negro.

Así como hay tantas formas de preparar un poco de café, hay tantas formas de interpretar y degustar de la música. Al final una canción puede llegar al gusto de alguien por diferentes motivos. Al parecer también entre mas complicado sea el trabajo con el café obtiene un sabor mas fuerte y mas concentrado y eso es notorio en la música de hoy en día. Las radios están infestadas de café del mas canche (a veces ni tostado) que la gente ha aprendido a tomarlo como agua de calcetín.

Por mi parte solo me queda decir que tengo muchas canciones aun por componer y mucho café que tomar. Esta tarde sembré un poco de café de la manera menos tradicional y se que no nacerá una planta de mi siembra pero si nacerán nuevas canciones y cada vez mejores. "

Sembrando Café 011
Sembrando Café 010

“Tengo que comprar una buena tostadora para las canciones que vendrán”

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